Simone de Beauvoir fue una escritora, filósofa y feminista francesa, su obra y sus actos nos siguen inspirando a día de hoy, y, en su momento cambió el paradigma que existía y creó una brecha que se llenó de semillas, esas semillas que ahora son plantas que siguen polinizando, esas semillas somos nosotras.

Fue pareja del también filósofo Jean Paul Sartre, del que rechazó una propuesta de matrimonio que les hubiera permitido estar juntos enseñando en el mismo centro para no perder su independencia, y, sin embargo esa separación destrozó su vida en ese momento, aún así, su independencia estaba por encima de todo lo demás.

Ella ya venía de un entorno familiar que había pasado de la opulencia a la ruina total después de la Primera Guerra Mundial, con el matrimonio de sus padres lleno de desavenencias. No quería sumar sus circunstancias a las de Sartre para crear algo común que no fuera lo que tenían. También decidió no tener hijos y mantuvo relaciones con mujeres, incluidas algunas de sus alumnas. 

Como atea y comunista convencida, aparte de feminista, viajó por medio mundo dando charlas y conociendo a la flor y nata del pensamiento del momento y de la política, como al dirigente chino Mao Zedong, pero lo que realmente catapultó a Simone a la fama fue su libro «El segundo sexo», que se convirtió en el marco teórico esencial para las reflexiones de las fundadoras del movimiento de liberación de la mujer.

De Beauvoir se convirtió en precursora del movimiento feminista al describir a una sociedad en la que se relega a la mujer a una situación de inferioridad. Su análisis de la condición femenina, en ruptura con las creencias existencialistas, se apoya en los mitos, las civilizaciones, las religiones, la anatomía y las tradiciones. Este análisis desató un escándalo, en particular el capítulo dedicado a la maternidad y al aborto, entonces equiparado al homicidio. Describía el matrimonio como una institución burguesa repugnante, similar a la prostitución en la que la mujer depende económicamente de su marido y no tiene posibilidad de independizarse. (Wikipedia).

Esta gran mujer nos ha dejado el legado de deconstruirnos, de dejar de ser propiedades del varón como la mujer o la hija, para encontrar un identidad propia. Puede que ahora, sus palabras suenen anticuadas, pero no caigamos en la trampa de ignorarlas porque ahora nos podemos divorciar y hasta podemos optar por el aborto.

Eso solo sucede en ciertos países, y en los países donde se tiene el derecho, no siempre se puede ejercer, porque puede formar parte de los privilegios de la raza blanca y rica.

En esa deconstrucción de la que nos habla Simone de Beauvoir tenemos que mirarnos día tras día con esas gafas violeta de las que os hablamos constantemente, porque estamos tan sumamente programadas que nos cuesta verlo.

No somos más dulces, cuidadoras, femeninas, coquetas o suaves por ser mujer, eso es una construcción social en la que se nos ha educado a todos, a las mujeres para ejercerla y a los hombres para solicitarla.

La mujer no es el centro de los cuidados de la familia por el hecho de ser mujer, esa es una de las deconstrucciones más potentes que estamos logrando, muy poco a poco, introducir como feministas en la sociedad, comenzando por nuestras propias familias y nosotras mismas.

En «El segundo sexo» hay mucho más contenido que estas cuatro palabras, es un ensayo de casi mil hojas, y desde luego, ahora mismo puede que en su totalidad no sea válido para las diferentes corrientes feministas del siglo XXI, pero sin Simone de Beauvoir, aún estaríamos luchando por derechos, que igual nos los quitan en breve, pero que ahora mismo, muchas de nosotras ya los tenemos adquiridos.

Esta autora, personalmente, cada vez que la leo, me hace pensar en «El cuento de la criada», porque por más antiguas que nos parezcan sus circunstancias, volver atrás a vivir en una distopía, no es una idea tan descabellada en estos momentos.

Las mujeres renunciaban a todo cuando se casaban, ahora nos puede parece una locura, pero esta sociedad cada vez está más loca. El miedo, la escasez, las pandemias, la desinformación en un mundo globalizado y superpoblado es el germen de cultivo de una distopía, como comentaba arriba, quizá volver a leer a Simone de Beauvoir nos acerque a una realidad que no queremos vivir, y nos haga activistas y sobre todo, mujeres comprometidas con nosotras mismas, que siguen siendo semilla de las siguientes generaciones.

Mariam