El círculo de sombra de la abundancia

El círculo de sombra de la abundancia

Abundancia

Algo que deseamos, y que, como esas amantes esquivas de la literatura romántica, huye de nosotras, aunque habita todos nuestros sueños.

 

Si yo tuviera dinero haría XXX. Una frase repetida hasta la saciedad, incluida yo. Parece ser que el dinero te quita el miedo, porque realmente lo que nos detiene a hacer muchos cambios es el miedo y no la falta de dinero.

 

Claro, pero si tuviera un “colchoncito”, si lo que hago sale mal siempre puedo seguir. ¿Seguir haciendo lo que hacías antes? Si eso es imposible, porque cuando emprendas ese nuevo viaje ya nunca serás la de antes, y si tu proyecto sale mal, tener dinero no te servirá más que para pagar facturas, porque el proceso de duelo de ese proyecto fallido te dejará igual de hundida o indefensa que una persona que no tiene el dinero que tu.

 

Ahora hablamos largo y tendido sobre esa “nueva normalidad” que yo llamo “nueva oportunidad”, porque nunca podremos ser lo que fuimos, y mucho menos habiendo pasado por meses de confinamiento, por la despersonalización del otro, que lleva la cara cubierta por la mascarilla. No podemos volver a la antigua normalidad, donde, desde luego, éramos peones de una partida en la que somos sustituibles, y, donde por supuesto, lo seguimos siendo.

 

Pero ya no hay nueva normalidad como la de antes porque somos personas infinitamente distintas, habiendo sido sometidos como colectividad a una enorme presión económica y social. Desde esta presión, con el miedo o la ausencia de él, podemos convertirnos en un diamante, ya que el cuerpo humano tiene una base de carbono, o, simplemente en algo aplastado por el peso de las infinitas opiniones que ruedan por las redes.

 

Volviendo a la abundancia, y continuando, hablando del miedo, ambos conceptos son incompatibles. Donde hay miedo no hay abundancia, porque entre los dos conceptos hay algo muy fuerte en lo que no reparamos, donde hay miedo hay culpa, donde hay culpa hay castigo, o sea, que esperamos la redención de algo, el perdón o la exoneración a cambio de una pena dictada por tu dios, el universo, o por la federación intergaláctica de las patatas gajo.

 

Normalmente el castigo nunca nos parece suficiente, porque mejor pagar de más y que luego no nos vengan a reclamar, que pagar de menos y que encima nos pidan intereses. Tampoco tenemos claro muchas veces, sobre que gran delito recae esa pena reinsertadora, y, si tenemos claro que hemos hecho algo mal, hemos llegado a magnificarlo hasta acercarnos peligrosamente a sentirnos genocidas cuanto menos.

 

En el ciclo de la abundancia vivida desde la sombra, igual con una vuelta sola no vale, y hay que integrar todo, varias veces, para ir haciendo un lento trabajo de integración, tan lento que se instaure en nuestra vida sin darnos cuenta, sin revelaciones, sin epifanía.

 

Mejor que sea tan lento que, cuando un día miremos hacia atrás y nos demos cuenta de que estamos viviendo en la abundancia, se nos llene el corazón de gratitud, aunque no sepamos en que momento hicimos ese salto de fe y de confianza en nosotras mismas.

 

Ahondaremos en este círculo de la sombra de la abundancia en nuestra celebración de la siguiente luna nueva, que será el 19 de agosto. Si quieres participar y unirte alrededor de la hoguera con nosotras, escribe a templo@templodelagranmadre.es

La Madre del agua

La Madre del agua

La Madre del agua llega con el solsticio, cuando el día es más largo y la noche es más corta. Muchas tradiciones celebran el sol y el fuego, pero para nosotras, donde la Tierra es nuestro mayor altar, y nuestro cuerpo es un reflejo Suyo, nuestro sur y el Suyo son las aguas, todas las aguas, incluidas las menstruales en la mujer.

Yo, solo os dejo una reflexión, en verano, todo el mundo sale disparado al mar, a las piscinas, a las charcas de las montañas y los ríos. Llega el verano y nos metemos en el agua casi con ansia, y, aún haciendo eso porque hace calor, el agua es el exponente del verano, porque del sol nos protegemos.

 

Agua, emociones, sentimientos. El cuerpo humano, tiene agua dulce en su composición de casi el 75%, tenemos agua salada del sudor y las lágrimas, tenemos sangre en las venas y ciclo menstrual. Somos líquido en su mayor parte, al igual que este hogar que llamamos Tierra. Y son los sentimientos y las emociones, lo que celebramos en este portal. El conocimiento de todos ellos, la conciencia de sus profundidas y de su movimiento. Porque toda agua estancada se corrompe, y, si el agua es el origen de la vida, el agua estancada es el origen de la muerte.

 

Nuestras emociones pueden ser lagos dulces, agua de glaciar, mar tranquilo, olas enormes, ríos cantarines. Somos todo eso y más. ¡Celébralo!

Festeja el agua incluso en la ducha, tomando conciencia de la suerte que tienes de que agua limpia salga de un tubo metálico, tomando conciencia de que no solo te limpia, sino que te refresca, te hace sentir bien. Agradecer el agua en la ducha ya es una ceremonia en sí misma, porque ya hay un espacio sagrado, tu propio cuerpo, sostenido por tu corazón agradecido y con un propósito, vivir en el placer del agua en ese momento, tomando conciencia de todo lo que aporta en tu vida, mucho más allá de lo evidente.

Festeja tus lágrimas, tus aguas saladas, ellas son la tristeza y también la alegría, son la válvula de escape para no estallar por dentro cuando la pena nos invade, y como digo muchas, veces, son el champán con el brinda el corazón cuando salen de puro gozo y emoción y alegría.

Festeja la sangre de tus venas que lleva el oxígeno por todo tu cuerpo, y que transporta el dióxido de carbono para que salga. El agua es un símbolo psicopompo, de muerte y también de vida, el flujo y reflujo de las mareas de venas y arterias es la gran metáfora de eso.

Festeja tu ciclo menstrual, la sangre que no es derramada por herida, sufrimiento o guerra. La sangre de la vida y también de la muerte cuando no se produce la gestación humana. Festeja tu vientre, que puede preñarse no solo de un bebé sino de infinidad de proyectos. Tu cueva sagrada y roja intensa acoje tus emociones, las emociones de tus ancestras, y es la cuna de las emociones de las generaciones que vendrán.

Hemos nacido del agua, durante nueve meses hemos estado inmersas en el líquido amniótico que nos ha contenido hasta nacer al aire.

Festejemos todas las aguas, porque ninguna emoción o sentimiento es negativo, puede ser útil o no dependiendo del momento, pude nutrir o drenar, pero nunca es negativo, nosotras no tenemos ese concepto en nuestra manera de entender la vida, por eso te lo contamos, igual te sirve. Date permiso para sentir todo lo que hay en tu interior. Se libre para vivir cada emoción hasta el final, y dejar que se marchen, como se marchan las olas que rompen en la playa, como el agua se evapora, como el río fluye.

 

Feliz solsticio de verano

 

Mariam

La primera cosecha. Rito de paso

La primera cosecha. Rito de paso

Durante este tiempo de la primera cosecha trabajamos no solo el merecimiento, sino también la gratitud por todo lo que nos da la Tierra, simbolizada para nosotras en este portal por la Madre de la Abundancia, que para nosotras en Metragirta, anterior a Cibeles.

Cibeles, no era romana en origen, era una Diosa frigia, de la que no se conoce mucho, los mito y rituales que han pervivido hasta hoy recogidos en documentos han sido a través de escritos romanos, pero hoy me gustaría rescatar una parte más de la Madre de la Abundancia de la que poco se habla en estos momentos y es el despertar de una conciencia intuitiva muy grande, porque la primera cosecha es una primera muerte. Simplemente separar el grano de la paja de nuestra cosecha personal, ya es una muerte en sí, porque dejaremos atrás, seguramente, relaciones, sitios, trabajos, quién sabe.

 

Nos cuenta Layne Redmond es su libro “Cuando las tamborileras eran mujeres” que los iniciados en los misterios de Cibeles aparentemente eran enterrados en una tumba o pasaban tiempo durmiendo en un pozo subterráneo para recibir oráculos en el ensueño. Tras la resurrección, recibieron «leche como alimento, como si fueran recién nacidos». La experiencia simbólica de la muerte idealmente liberaría al iniciado del miedo a la muerte real. Pero lo más importante, era una forma de terminar con el condicionamiento pasado, devolviendo uno a un estado original de conciencia incondicionado. El ritual de los cultos también puede haber incluido instrucciones para el alma después de la muerte, como las que se registran en los libros egipcios y tibetanos de la muerte. Estos libros contienen instrucciones sobre la alineación de la conciencia en la vida, así como en los reinos de la otra vida por los que el alma debe pasar.

Podemos ver una imagen muy parecida en Çatal Hüyuk, otra figura entronizada con el mismo porte y los felinos flanqueando el trono, porque lo que podemos deducir que los ritos de la Diosa de la abundancia, la fertilidad y las cosechas han sido perpetuados y consolidados desde el Neolítico, y exportados a diferentes partes del mundo, ya que hay muchos mitos con un tronco central completamente familiar.

 

Para nosotras, uno de los animales sagrados de esta dirección es la vaca, cuando leemos que el iniciado o la iniciada era alimentada con leche, podemos ver como seguimos conservando tradiciones muy antiguas, aunque muchas veces, nos inspiremos para crear nuevos símbolos hasta que descubrimos que solo estamos perpetuando los que hay existían.

La Madre de la Abundancia, para la tradición de la Gran Madre está situada en el suroeste dentro de la Rueda, y justo en frente, está la Madre de las Semillas, relacionada con la leche también. Nada está separado de nada, ni está inconexo. La Rueda del año tiene una complejidad, que no dificultad, que nos sumerge en niveles cada vez más profundos de conciencia, cada uno de los giros que damos como sacerdotisas, nos hace darnos cuenta de que esa profundidad simbólica que descubrimos en los mitos es nuestra propia profundidad luminosa y oscura al mismo tiempo. Mucha herida relacionada con la madre aparece ahora, heridas del merecimiento, sobre cosas que nos han dicho desde siempre y que nos hemos creído y hasta hemos hecho nuestras.

Cada vez que trabajamos una sombra, una herida, es una manera de morir, de entrar en la tumba, en la noche oscura del alma, para poder renacer de nuevo, ser alimentadas con la luz del descubrimiento en la que nuestra sombra ha sido transformada. Dejamos de estar condicionadas por esa sombra, nuestra psique está mucho más conectada con la Unidad de todo, con la Gran Madre, la Tierra, el Misterio, y comenzamos a ser oraculares porque hemos andado caminos y los hemos abierto.

Y te dejo algo para reflexionar. ¿Tienes conciencia de cuando tu intuición es más fina a lo largo del año? Porque no tiene que ser en la Madre del Caldero, cada ser humano es diferente y nuestro propio carácter y espíritu está conectado a una estación fuertemente, en esa estación manifestamos nuestros dones con mucha más claridad, pero si no prestamos atención nunca nos daremos cuenta.

El portal de la abundancia, de la primera cosecha, es un momento oracular importante, nuestras ancestras realizan ahora “Las cabañuelas”, la predicción meteorológica para todo el año, no deja de ser una cosecha más.

En las consultas oraculares que realizo de Lammas a Mabon siempre me encuentro, y me lo encuentro en mi misma también, es la necesidad de orientación para saber que rumbo puede tomar nuestra vida, los oráculos nos dan pistas, porque el libre albedrío es siempre nuestro, pero ahora en la primera cosecha, hay una necesidad álmica innata de saber que es grano y que es paja, para tomar medidas, para tomar decisiones, y para que cuando llegue el otoño y hagamos la segunda cosecha no almacenemos nada que no sea necesario.

 

Mariam