La primera cosecha. Rito de paso

La primera cosecha. Rito de paso

Durante este tiempo de la primera cosecha trabajamos no solo el merecimiento, sino también la gratitud por todo lo que nos da la Tierra, simbolizada para nosotras en este portal por la Madre de la Abundancia, que para nosotras en Metragirta, anterior a Cibeles.

Cibeles, no era romana en origen, era una Diosa frigia, de la que no se conoce mucho, los mito y rituales que han pervivido hasta hoy recogidos en documentos han sido a través de escritos romanos, pero hoy me gustaría rescatar una parte más de la Madre de la Abundancia de la que poco se habla en estos momentos y es el despertar de una conciencia intuitiva muy grande, porque la primera cosecha es una primera muerte. Simplemente separar el grano de la paja de nuestra cosecha personal, ya es una muerte en sí, porque dejaremos atrás, seguramente, relaciones, sitios, trabajos, quién sabe.

 

Nos cuenta Layne Redmond es su libro “Cuando las tamborileras eran mujeres” que los iniciados en los misterios de Cibeles aparentemente eran enterrados en una tumba o pasaban tiempo durmiendo en un pozo subterráneo para recibir oráculos en el ensueño. Tras la resurrección, recibieron «leche como alimento, como si fueran recién nacidos». La experiencia simbólica de la muerte idealmente liberaría al iniciado del miedo a la muerte real. Pero lo más importante, era una forma de terminar con el condicionamiento pasado, devolviendo uno a un estado original de conciencia incondicionado. El ritual de los cultos también puede haber incluido instrucciones para el alma después de la muerte, como las que se registran en los libros egipcios y tibetanos de la muerte. Estos libros contienen instrucciones sobre la alineación de la conciencia en la vida, así como en los reinos de la otra vida por los que el alma debe pasar.

Podemos ver una imagen muy parecida en Çatal Hüyuk, otra figura entronizada con el mismo porte y los felinos flanqueando el trono, porque lo que podemos deducir que los ritos de la Diosa de la abundancia, la fertilidad y las cosechas han sido perpetuados y consolidados desde el Neolítico, y exportados a diferentes partes del mundo, ya que hay muchos mitos con un tronco central completamente familiar.

 

Para nosotras, uno de los animales sagrados de esta dirección es la vaca, cuando leemos que el iniciado o la iniciada era alimentada con leche, podemos ver como seguimos conservando tradiciones muy antiguas, aunque muchas veces, nos inspiremos para crear nuevos símbolos hasta que descubrimos que solo estamos perpetuando los que hay existían.

La Madre de la Abundancia, para la tradición de la Gran Madre está situada en el suroeste dentro de la Rueda, y justo en frente, está la Madre de las Semillas, relacionada con la leche también. Nada está separado de nada, ni está inconexo. La Rueda del año tiene una complejidad, que no dificultad, que nos sumerge en niveles cada vez más profundos de conciencia, cada uno de los giros que damos como sacerdotisas, nos hace darnos cuenta de que esa profundidad simbólica que descubrimos en los mitos es nuestra propia profundidad luminosa y oscura al mismo tiempo. Mucha herida relacionada con la madre aparece ahora, heridas del merecimiento, sobre cosas que nos han dicho desde siempre y que nos hemos creído y hasta hemos hecho nuestras.

Cada vez que trabajamos una sombra, una herida, es una manera de morir, de entrar en la tumba, en la noche oscura del alma, para poder renacer de nuevo, ser alimentadas con la luz del descubrimiento en la que nuestra sombra ha sido transformada. Dejamos de estar condicionadas por esa sombra, nuestra psique está mucho más conectada con la Unidad de todo, con la Gran Madre, la Tierra, el Misterio, y comenzamos a ser oraculares porque hemos andado caminos y los hemos abierto.

Y te dejo algo para reflexionar. ¿Tienes conciencia de cuando tu intuición es más fina a lo largo del año? Porque no tiene que ser en la Madre del Caldero, cada ser humano es diferente y nuestro propio carácter y espíritu está conectado a una estación fuertemente, en esa estación manifestamos nuestros dones con mucha más claridad, pero si no prestamos atención nunca nos daremos cuenta.

El portal de la abundancia, de la primera cosecha, es un momento oracular importante, nuestras ancestras realizan ahora “Las cabañuelas”, la predicción meteorológica para todo el año, no deja de ser una cosecha más.

En las consultas oraculares que realizo de Lammas a Mabon siempre me encuentro, y me lo encuentro en mi misma también, es la necesidad de orientación para saber que rumbo puede tomar nuestra vida, los oráculos nos dan pistas, porque el libre albedrío es siempre nuestro, pero ahora en la primera cosecha, hay una necesidad álmica innata de saber que es grano y que es paja, para tomar medidas, para tomar decisiones, y para que cuando llegue el otoño y hagamos la segunda cosecha no almacenemos nada que no sea necesario.

 

Mariam